sábado, 13 de mayo de 2017

Batalla Cultural - De Igual a Igual

Se trata de encontrar, entre todos, una política, y la serie de acciones que de ella surja, para pelear palmo a palmo en esta etapa y disputar el poder al gobierno.
El oficialismo intenta convencer a la población que las medidas desastrosas tomadas eran absolutamente necesarias y fueron provocadas por el Kichnerismo. Tratan y trataran de convencernos que la devaluación, los tarifasos, la recesión y demás calamidades son consecuencia del estado de cosas heredado en diciembre de 2015. Cuentan con la mayoría abrumadora de los medios, una oposición claudicante, una jauría de periodistas y comunicadores a sueldo y hasta personajes despreciables que cuentan con cierta simpatía del pueblo como Mirta Legran, Susana Gimenez, y algunos otros, que no dudan en traicionar el cariño que muchos le profesan.
Debemos neutralizar o, si podemos, revertir estas acciones.
Algunos compañeros llaman este campo de lucha: “La batalla cultural”.
Hablemos de esta cuestión.
Hace bastante tiempo la psiquiatría y la psicología han demostrado que la conducta de cada individuo responde a su realidad psíquica. Cada cual responde según sus creencias. Su realidad interna es una construcción histórica y cultural. Ocurre, a veces, que esta realidad no está en armonía con el mundo exterior. Estos desajustes constituyen, en algunos casos, verdaderas patologías. Sabemos de personas que creen ver, y “ven”, animales o personas que los atacan, etc. Sin ir a tales extremos, en cuestiones más pequeñas, existen personas que creen que tal o cual individuo es ladrón o es traficante. Más allá de lo cierto o de lo falso de la afirmación, quien así piense, reaccionara de acuerdo a esta verdad de su interior. Y esto tendrá consecuencias. No votara, por ejemplo, a tal candidato porque “sabe” que es tal o cual cosa.
Se trata, pues, de convencer a las grandes mayorías, para que tomen como absolutamente ciertas algunas cosas que resultaran beneficiosas para alcanzar determinados objetivos. La clase dominante, utilizando el formidable aparato mediático en su poder, logro convencer, a muchísimos ciudadanos, de la verdad de ciertas afirmaciones con el objetivo de beneficiar a Macri en el proceso eleccionario.
Con una campaña publicitaria muy inteligente lograron devaluar a algunos candidatos del FPV. Lograron convencer a grandes sectores que votar al oficialismo era colocar en la casa rosada a ladrones y narcotraficantes.
Así mismo, con mentiras gigantescas, hicieron promesas que sabían incumplibles.
Con esta campaña, llevada adelante por el formidable aparato mediático, con un manejo inteligente, científico, lograron ganar la elección. Con un porcentaje mínimo -300000 votos- llegaron a acceder al poder.
Este equivalente a un golpe palaciego los coloco en la casa rosada.
Una vez en el gobierno, consientes de incumplir las promesas realizadas, y sabiendo las medidas irritantes que se disponían a tomar, siguieron confiando en el aparato de propaganda que tanto les rindió.
La brutal transferencia de riqueza hacia los poderosos la enmascaran con el argumento de la necesidad de la toma de decisiones nefastas, obligada por el desastre recibido de la anterior administración.
Todo esto es falso.
Recordemos algunas de las ideas que transmitieron con éxito y que prendieron en muchos sectores de la población.
“Se roban todo.”
“A la plata la pesan.”
“Aníbal es el jefe del narcotráfico.”
“A Nisman lo mando matar Cristina.”
“Pobreza cero.”
“Eliminaremos el impuesto a las ganancias en el salario.”
Y muchas mentiras mas . . .
Ahora, estando en el gobierno, quedan en evidencia los verdaderos objetivos que se perseguían.
La campaña mediática sigue intacta. Con otros objetivos pero con la misma fuerza.
Debemos enfrentar esta maquinaria que logra confundir y convencer a la población. No podemos permitir que, los 12 años del gobierno anterior, consigan que muchos lo vean como un desastre. Amplios sectores que fueron beneficiados, hoy perjudicados, siguen confundidos y son recelosos de nuestro proyecto nacional y popular.
Sabemos que del 51% que dio la espalda al FPV alrededor de un 30% constituye una derecha recalcitrante que será para nosotros un sector irreductible.
Entre el resto, algunos votaron por antipatía a Cristina; aceptaron la astuta campaña que la mostraba soberbia, prepotente, enriqueciéndose en el gobierno. Otros, francamente, creyeron las promesas de Macri.
Se debe trabajar para destruir esta falacia. Este es el que sector que se debe abordar. Debemos explicar, convencer, neutralizar la incesante corriente de mentiras.
No tenemos los cuantiosos medios de que dispone la derecha.
No tenemos el tiempo que disponen los empleados a sueldo del stablishment, para urdir mentiras, campañas, operaciones de prensa.
Tenemos en contra un ejército de traidores, en la justicia, en la CGT, en algunos partidos políticos y en algunos de los nuestros que cambiaron de bando.
No se me ocurre otra cosa que contar con la militancia.

Creo que hay que panfletear, hacer pintadas, llevar adelante actos políticos, publicar y repartir lo que se pueda imprimir. Debemos salir a los barrios a charlar con la gente.

Llevemos nuestra propuesta a todos los lugares posibles. A los sectores proclives a nuestra política.
Debemos, compañeros, con esfuerzo e inteligencia ser para el pueblo una voz potente, parecida o igual a la de ellos.
Parece difícil. Pero la lucha de los pueblos a lo largo de la historia los ha llevado a realizar proezas gigantescas.
Demos batalla, compañeros.
Demos la “batalla cultural.”

Saludos.

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